Tres años se dicen fácilmente.

Tres años en los que he crecido y he perdido calidad como persona, demasiado tiempo como para perder la ilusión del amor, del amor correspondido por todas las partes, de ese que hace que las cosas sean más fáciles, y difíciles en los momentos inoportunos en los que quieres dormir y poco más.
El amor no sé realmente cómo es, solo he conocido el amor de las cinco de la mañana, de dos besos y tira, y de los de “te abrazo por no perderte”, cuando ya me he perdido y te he perdido.
He conocido la desesperación por no saber qué es lo que quería; he gritado y he amado demasiado aún sin poder dar todo lo que tenía. Me he sentido una idiota por toda la gente que ha pasado por mi vida y me ha hecho marearme de tal manera de llegar incluso a perder el rumbo, me he sentido idiota al involucrar a gente a la que no tenía derecho a romperle los esquemas.
He pedido perdón por todo lo que no dije y dije, por todo lo que me guardé y por todo lo que demostré sin saber si dolería o no.
Por todas esas ilusiones que me creé yo sola, me las hicieron e hice; por todos esos futuros geniales que no fueron para mi si no lo compartieron y compartirán con otras personas, por todos eso finales felices en los que no estoy yo, aunque realmente de felices nunca queda nada, solo rutina, amor y felicidad a ratos.

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Aunque tu no lo sepas.

De donde vengo yo la primavera nos toca y nos humedece los labios como nunca, no acaricia con lluvia y pétalos de flores. Ahora pienso rápido y tu sonrisa y tus ojos grandes me vienen a la mente, mientras quemo viejos recuerdos y mis viejas medias echas de porcelana.
Sigo sin encontrar ningún motivo que me haga quedarme en el mismo sitio que ayer, sigo sin pensar en nada por lo que sufro, lo único que se es que nunca más quemare ningún cartucho por una falsa esperanza, que nadie me volverá a hacer sentir mal aún siendo nada;normalmente se me olvida lo que me prometo a mi misma y sale a la luz todos mis miedos, mientras me desnudo entre tus piernas y mis palabras.
De haber sabido que esto iba a ser el resultado de tantas bocas de fresa, hubiese mordido mil y una por vivir de la mejor manera, de estar noches en tu espalda. Lo peor fue volverte a ver, mi corazón se diseco por unos años, y ni la lluvia ni las palabras me salvan.
Como siempre me canso de vivir en las alturas pensando en que el error más grande he sido yo cuando he sido un dulce fuera de lugar del que mañana ni te acuerdes, y mientras sucede esto mi corazón se autodestruye con ginebra mientras grita no aguanto más como siempre, el paso de tiempo y no sentirme completa me pasan factura.
Pero como se dice, de algo hay que morirse y yo me moriré de melancolía mientras que el mundo gira y todo sigue igual.
Soy lo que menos necesitas y necesito

Vida.

Nunca quise vivir como vivo ahora, nunca quise sobrevivir a esto que se llama vida, nunca quise quedarme aquí, ni tener la vida que tengo.
Supongo que me acostumbré a que alguien me salvara de todos los fantasmas, me acurruqué al lado del miedo y lo drogué a base de promesas incumplidas.
Siempre he tenido claro que quiero irme de aquí, pero al ver cómo funciona esto de la vida, el amor, el sexo, todo en general, me di cuenta de que nunca encajaría en ningún lado, por mi poca valentía y las ganas de llorar cada vez que algo se tuerce o no sale como yo espero.
Se podría decir que tengo miedo al miedo, ese miedo que me paraliza, me empotra en una silla y me hace escupir esto para sentirme mejor, aún sabiendo que nada va a cambiar, porque realmente estoy acojonada, no tengo muy claro de qué va la vida, o porque me trata así o porque soy así, tan independiente para algunas cosas y tan asustada para otras.
Soy la primera que no teme conocer y quedarse a solas con gente que no conoce de nada, ir a conciertos, a sitios en los que nadie puede ayudarme si sucede algo, pero cuando es algo que importa en mi vida es como que Andrea se escondiese debajo de las mantas y no quisiera vivir.
Y hace mucho que ya no pienso en todas las idas y venidas que he tenido en mi vida, estoy simplificando e intentando ser más sencilla, pero veo que no lo consigo aunque me centre en ello. Supongo que siempre hay algo dentro de mí que me dice para, cuando lo que realmente quiero decir es salta; si te rompes en mil pedazos qué más da, existe el pegamento. Pero no, no puedo huir de lo que soy, una miedica por naturaleza, una persona que ve la vida pasar y no hace nada para cambiar.
Esto me sirve para ser más sincera conmigo misma.

Volver a empezar.

Hace mucho que deje de escribir por miedo a sincerarme más de la cuenta. Supongo que los cambios en mi vida me asustan demasiado, ya estamos a finales de Julio, mañana otro día me sonreirá con la mejor sonrisa en su boca, diciéndome “huye de ti mientras puedas, pero hazlo rápido”.
Pronto si me atrevo puede que cambie de pelo, es una chorrada, pero es un pequeño detalle que puede poner mi mundo patas arriba dándome fuerzas para poder con este año, en el que ha habido demasiados cambios, lagrimas, desorientación, sonrisas, mas lagrimas pero esta vez de alegría al sentirme acompañada aunque no sea 100%, porque como bien se nadie puede acompañarme a mis rincones mas oscuros del que no quiero salir.
Estos días me producen una agonía del que pocos conocen de su existencia, el querer volver de donde he venido y al mismo tiempo quedarme en ese sitio durante una larga temporada por el miedo a tener que afrontar las cosas que he hecho y hago en mi vida. Es como no querer despertar, como si quisiera estar fuera de cargos y culpas que me puedan atormentar.
Y claro, eso no es vida. Eso es una larga agonía del que pocas veces salgo con vida.
Si, soy la chica que se agobia con todo más de la cuenta, la que dice si venga aunque este aterrada de miedo, porque ha aprendido que la vida cuenta de acciones y no de habladurías, ni promesas.
Por eso juro, no prometer nunca nada del que no haya hecho algo para remediarlo.

Actuar o no.

Siempre actuó con lo que yo creo que válido para mi vida y así me va, que vamos de blanco pasando a negro en muy poco tiempo.
Me entristece pensar que todo ha cambiado, que ya nada es claro, que ha cambiado el precio que tenía al principio, que todo lo bueno del principio eran ilusiones basadas en pocos hechos los cuales cambiaron al instante del comienzo de todo.
Creo que me estoy perdiendo y este dolor aún sigue manteniendo la fuerza en la que salí en el momento justo, cuando todo se puso más claro que nunca; que contigo era sí o no, no había puntos medios. En ese instante comprendí que no éramos tan diferentes y que no eras lo que me quita el sueño en estos momentos.
Lo único que sé es que yo soy lo más valido que tengo y tendré durante toda mi vida, y me da igual que todo en lo que actúe venga contra mi, ya me da igual si es una despedida con sabor agridulce o sabor a “vete a la mierda”.
Ahora yo estoy esperando un tren mientras veo tu mirada perdida en algo que no va a volver; no sé si te refieres a la primavera que tanto nos encendió o el verano que arrasó con todo sin dejar nada de lo que fuimos.
Aún te recuerdo con tu inquietante pero única voz, diciéndome que esto era un error, que no sabría vivir sin estar en este azul mundo cínico al que llamaba mi hogar, pero siempre me he preguntado “¿Cuál es mi hogar?”, “¿Dónde nací o dónde me encontré como persona?”. Nunca he sabido porqué pero huir me fascinaba desde que tengo conciencia, huir a otra parte llamándome Mina Harper y diciendo a todos que fui alguien diferente a lo que quería ser, aunque la verdad sigo estando postrada a una silla de la que despegarme me atormenta tanto que la ansiedad me consume.

Lo volvería a hacer.

Eres la persona que un día me cautivo con una camisa de cuadros y mirada perdida entre mis labios y ojos, eres el que me hace saber que existo aun teniendo miedo a existir de forma incorrecta para el resto de humanos que me miran mal.

Eres de lo que hay, eres de esos que prometen viajes a Roma por el simple hecho de que Roma al revés es amor. ¿Qué amor? ¿El que desprendes tú con tu mirada o yo?

Eres de los que se emociona llenando el cerebro con miles de promesas que sabemos que nunca se cumplirán por el simple hecho de ser quienes somos, unos locos que van a contracorriente aun sabiendo que uno de los dos perderá.
Pero nos da igual, queremos naufragar aunque la carga sea muy intensa y algo de nosotros se rompa en el momento de actuar.

Eres de los que saben dejar sin respiración a la gente para mal y para bien, siempre subiendo el nivel sin rozar, sin decir nada, solo con tu presencia eres capaz de crear incendios de los que ninguno sale vivo.

El fin.

Supongo que sabia de ante mano que lo nuestro tenia fecha de caducidad, pero no pensé que sería tan inmediato todo.

Un día me desperté con pocas ganas de comerte la boca y con una resaca espantosa, de esas que sostienes la botella de agua como si fuera tu ultima salvación. En ese momento pensaba en el maldito domingo, en nada más que eso.
Me mire al espejo y todo seguía estando igual, mi cara y mi cuerpo seguían teniendo el mismo color, pero mi mirada me decía que algo iba mal, que algo había hecho “creck” dentro de mi, y efectivamente todo lo bueno que teníamos se desmorono al darme cuenta que no te quería, ya no echaba de menos tu olor, ni tu entre pierna, ni tus buenos días, ni nada; al día de hoy me pongo muy triste al ver que todo se esfumo, aunque este en mi mejor momento, algo dentro de mi se desmorona al escuchar noticias desde tus tierras.